Ideas Profesionales

Este espacio esta destinado a personas interesadas en los temas de gerencia, liderazgo e inteligencia emocional y social

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Nombre: Jesus Pirela
Ubicación: Gran Caracas, Distrito Capital, Venezuela

Matemático, Ingeniero Civil, Economista. Conferencista en temas de Gerencia, Liderazgo, Inteligencia Social y Neuroeconomia. Especialista en Técnicas de Resolución de Conflictos Prof. de Postgrado en los mismos temas

martes, agosto 25, 2026

El Aburrimiento

EL ABURRIMIENTO Tanto la soledad como el aburrimiento parecieran ser algo malo, una especie de castigo que debemos evitar. Pero pueden ser todo lo contrario. El aburrimiento llega cuando realmente no estamos pensando en nada, cuando no existe un proyecto, una actividad pendiente o cualquier otra cosa ocupando nuestra mente. Aparece el hastío y queremos escapar inmediatamente de él. Pero ¿qué sucedería si, en lugar de escapar, aprendiéramos a utilizar conscientemente ese momento? Cuando estás aburrido, sin nada por realizar, puedes entrar en una especie de búsqueda dirigida. La mente deja de viajar constantemente entre el pasado y el futuro y puedes concentrarte simplemente en el momento presente: observar los estímulos que transmiten tus sentidos, los olores, colores, imágenes y sonidos; en otras palabras, la realidad que tienes delante. Es precisamente en esos momentos cuando puede aparecer una idea inesperada, una inspiración, aquello que necesitabas y no encontrabas mientras lo buscabas deliberadamente. Es como el pintor ante un lienzo en blanco. Toma el pincel, dibuja un primer rasgo y después otro. De pronto aparece la inspiración y aquello que no existía comienza a tomar forma. O como el escultor que observa una piedra y parece descubrir dentro de ella una figura que irá revelando golpe a golpe. Has creado algo donde antes parecía no haber nada. La soledad y el aburrimiento están, entonces, íntimamente relacionados. En ambos casos podemos intentar escapar inmediatamente o detenernos, observar y permitir que aparezca algo que el ruido permanente de nuestra vida cotidiana no nos dejaba percibir. Quizás el aburrimiento no sea siempre un enemigo del que debemos huir. Tal vez, algunas veces, sea simplemente un espacio vacío esperando que nosotros decidamos qué crear dentro de él. jesuspirela9@gmail.com .

La Soledad

LA SOLEDAD La soledad y el aburrimiento suelen ser considerados estados negativos que debemos evitar. Sin embargo, con el tiempo he aprendido a observarlos de otra manera, no desde el punto de vista académico, sino desde mi propia experiencia, mis reflexiones y ese experimento continuo que es la vida humana cuando te detienes y observas con mayor profundidad los detalles que, por la velocidad de la vida moderna, muchas veces no vemos. En un momento de mi vida, cuando circunstancias adversas aparecieron en mi camino, tuve que mudarme. Estaba convencido de que la capacidad humana de adaptación debía jugar un papel importante. En ese nuevo sitio, donde la naturaleza me rodeaba y la fauna silvestre aparecía en las madrugadas, mi observación se agudizó y la contemplación de la naturaleza comenzó a ocupar mi imaginación y mi presente. No significaba que antes la madre natura no fuera objeto de mi admiración. Sencillamente, mis actividades no me permitían “ganar” ese tiempo para disfrutarla. Pero ese momento llegó y el tiempo se multiplicó para observarla, verla moverse, crecer y sentirla. Ese tiempo de admiración y contemplación hizo de mi soledad algo increíble: una combinación perfecta entre la naturaleza, con todo su esplendor, y mi soledad dedicada a observarla y sentir sus latidos. Fue toda una revelación que me sirvió para encontrarme, para dirigir mi atención hacia adentro, verme y sentirme. La conversación conmigo mismo se acentuó y profundizó hasta permitirme detectar detalles de mi comportamiento y realizar algunas correcciones. Entonces comprendí algo importante: no estaba solo; estaba muy bien acompañado por mí mismo. Ese tiempo de meditación a solas me enseñó a no sentirme aislado. Todo lo contrario. Me enriqueció de tal manera que ahora busco esos momentos de soledad, encontrando en ellos tranquilidad, regocijo, serenidad y paciencia. Y precisamente allí aparece un estado muy cercano a la soledad, también rechazado con frecuencia y que puede esconder posibilidades insospechadas: el aburrimiento.