La Soledad

LA SOLEDAD La soledad y el aburrimiento suelen ser considerados estados negativos que debemos evitar. Sin embargo, con el tiempo he aprendido a observarlos de otra manera, no desde el punto de vista académico, sino desde mi propia experiencia, mis reflexiones y ese experimento continuo que es la vida humana cuando te detienes y observas con mayor profundidad los detalles que, por la velocidad de la vida moderna, muchas veces no vemos. En un momento de mi vida, cuando circunstancias adversas aparecieron en mi camino, tuve que mudarme. Estaba convencido de que la capacidad humana de adaptación debía jugar un papel importante. En ese nuevo sitio, donde la naturaleza me rodeaba y la fauna silvestre aparecía en las madrugadas, mi observación se agudizó y la contemplación de la naturaleza comenzó a ocupar mi imaginación y mi presente. No significaba que antes la madre natura no fuera objeto de mi admiración. Sencillamente, mis actividades no me permitían “ganar” ese tiempo para disfrutarla. Pero ese momento llegó y el tiempo se multiplicó para observarla, verla moverse, crecer y sentirla. Ese tiempo de admiración y contemplación hizo de mi soledad algo increíble: una combinación perfecta entre la naturaleza, con todo su esplendor, y mi soledad dedicada a observarla y sentir sus latidos. Fue toda una revelación que me sirvió para encontrarme, para dirigir mi atención hacia adentro, verme y sentirme. La conversación conmigo mismo se acentuó y profundizó hasta permitirme detectar detalles de mi comportamiento y realizar algunas correcciones. Entonces comprendí algo importante: no estaba solo; estaba muy bien acompañado por mí mismo. Ese tiempo de meditación a solas me enseñó a no sentirme aislado. Todo lo contrario. Me enriqueció de tal manera que ahora busco esos momentos de soledad, encontrando en ellos tranquilidad, regocijo, serenidad y paciencia. Y precisamente allí aparece un estado muy cercano a la soledad, también rechazado con frecuencia y que puede esconder posibilidades insospechadas: el aburrimiento.

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